Güemes, su nombre sólo, evoca en la memoria revoleo de ponchos rojos en la quebradas, relinchos de caballos briosos, rostros fieros, clinas al viento, sudor y sangre.

Emerge imponente su figura, de éste hacedor de la Patria en sus comienzos, sembrador de semillas de argentinidad en el corazón de sus gauchos, se brindó íntegramente por el ideal más puro del hombre: el amor a sus raíces.

Fiel a sí mismo, entregó su sangre a la tierra amada, en Cañada de La Horqueta, Salta, un 17 de Junio de 1821.

Elegimos para nuestro emprendimiento el nombre de La Horqueta a modo de homenaje, al hombre que despertó nuestro respeto y admiración. Al hombre que hizo sentir a otros hombres el sentimiento por las raíces argentinas.


 

 
   
   
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